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El 'chuá chuá' es de Fellove

Francisco Fellove Valdés, bautizado musicalmente como ‘El gran Fellove’ y quien compusiera la muy universalizada pieza “Mango, mangüé”, se destaca además por su particular estilo y personalidad, siendo uno de los precursores del scat, estilo hecho famoso por el gran Louis Amstrong, su precursor en Estados Unidos. Su forma de cantar “scateando la rumba y rumbeando el jazz”, en palabras del crítico musical Nat Chediak, lo llevó a la creación de un fraseo sonero llamado chuá chuá. Esta creatividad se aprecia en ritmos como la rumba, la salsa, el son , el jazz, el guaguancó y otros, dando como resultado una diversidad poco común en coros “chuá chuá”que siguen al ritmo de su canto.
Pero siempre ha sido tema de discusión si este estilo es o no original de él, a lo cual el propio Fellove en muchas ocasiones ha respondido: “El creador del chúa-chúa soy yo… Yo soy el padre de la criatura”. Sin embargo, otros músicos, pretenden que el ritmo es de ellos, como el caso de Melón, en México, quien alega haberlo creado en 1957. Pero la fecha acreditada por los estudiosos a Fellove, a partir de una grabación fonográfica que así lo prueba, es la de 1955, y en esa época Melón trabajaba con el músico cubano. (Para más información contactar a la autora del blog en autoresdecuba@gmail.com)

Doble inconsciencia, Falsaria y Oye Salomé

El trovador cubano Manuel Corona, autor de la famosa canción Longina, lo fue también de la pieza de 1900 Doble inconsciencia. En 1947, una versión de esta obra fue incluida en la película mexicana ‘La bien pagada’, cambiándole el título por Falsaria, y sin atribuírsela a este autor. Luego, el músico mexicano Pepe Arévalo, hizo su versión de Falsaria la que es conocida como Oye Salomé.
Pero las autorías han quedado entremezcladas y no bien aclaradas a los efectos de los derechos que generan. (Para más información contactar a la autora del blog en autoresdecuba@gmail.com)

‘Manteca’ es de Chano Pozo

[Según nota de Rafael Lam publicada en Granma Internacional] – “La pieza musical Manteca impuso un estilo cubano en New York, adoptándose los patrones rítmicos de la tumbadora cubana en el estilo del bebop, una creación de Dizzy Gillespie, en unión de Charlie Parker y Tehelonious Monk. Dizzy gustaba mucho las músicas de otras partes del mundo, especialmente de Cuba. El trompetista combinó ritmos de baile afrocubano con elementos del bebop y la improvisación tradicional del jazz, creó una nueva música bailable, la cual bautizó como Cubop. A partir de la grabación y difusión de Manteca la pieza se convierte en un éxito instantáneo que hizo época, abriendo un nuevo estilo para los artistas del jazz latino.
La obra clásica del jazz afrocubano Manteca, creación de Chano Pozo con la colaboración de Gillespie, cambió el camino de la música contemporánea, según el especialista musical Raúl Fernández. Con la conga amarrada al hombro, Chano tocaba, bailaba y entonaba melodías en lucumí (una lengua yoruba) y abakuá, de sociedades secretas. Los tambores y cantos de Chano en yoruba lucumí se pueden escuchar en la grabación de Gillespie.
Lo lamentable de esta historia reside en el hecho de lo mucho que se ha reprochado a Dizzy, sagaz hombre de negocios, haber explotado a Chano arrogándose el derecho de modificar ciertas partes de Manteca y figurar como compositor de la obra. El señalamiento lo hace el investigador de jazz, Luc Delannoy, en su libro !Caliente!. “Más aún –reitera Luc Delannoy-, la editorial Consolidated Music Publisher Inc. De Nueva York, que publica las composiciones de Dizzy editó la partitura de Manteca, citando como autores sólo los nombres de Gillespie y de Fuller. ¡Ni la menor huella de Chano Pozo!.” (Para más información contactar a la autora del blog en autoresdecuba@gmail.com)

La controversia por la autoría de grandes piezas de iguales géneros musicales cubanos

[Con información de www.diariodigital.com.do, Aldea Insular, por Germán Santiago] - El célebre tema cubano ‘El Manisero’, de Moisés Simons fue señalado en su momento como muy parecido al ‘Bolero de Ravel’ y en verdad pudo ser a la inversa porque este último apareció cuatro años después en Cuba. En 1947, Frank Raúl Grillo “Machito” y Stan Kenton, grabaron ‘Peanut Vendor’, que no era otra cosa que un calco de la pieza de Simons. ‘El Manisero’ ha sido grabada por muchos intérpretes y agrupaciones como la orquesta de Don Azpiazu, Louis Armstrong y Xavier Cugat. El tema fue incluido, además, por Ernesto Lecuona en el filme norteamericano ‘The Cuba Song’, y en la década de 1950, Judy Garland cantó un fragmento en el programa ‘Nace una estrella’. Es la primera grabación latina que vende más de un millón de discos, y de ella se han hecho hasta hoy incontables versiones. Se habla de más de quinientas, entre ellas las de Rita Montaner, el Trío Matamoros, Antonio Machín, Miguelito Valdés, los Lecuona Cuban Boys, Dámaso Pérez Prado, Bebo Valdés, Bola de Nieve, el Cuarteto Patria con Manu Dibango, Sargento García y Estrella Morente con el pianista Pepesito Reyes.
La melodía de la pieza iniciática habanera ‘Tú’ (1892) de Eduardo Sánchez de Fuentes, se parece a la de un aria del tiple del segundo acto de la ‘Carmen’ de George Bizet. Varios danzones cubanos se parecen a partes de la ‘Rapsodia Segunda’ de Franz Listz y de la ‘Sinfonía Patética’ de Piotr Illich Chaikovsky. Y de la ópera ‘Aida’ de Giusseppe Verdi se hizo una rumba; y de la ‘Marcha de los Esponsales’ del Félix Mendelssonhn, se creó una conga.
La popular canción afrocubana ‘Mamá Inés’, provocó un litigio acerca de su propiedad intelectual, declarándose por los tribunales que esa canción era anónima y que ya había sido cantada en una comparsa carnavalesca de la gente de color en Villa Clara, por el año 1868, y de nuevo difundida en este siglo XX cuando los popularísimos maestros Ernesto Lecuona y Eliseo Grenet, la incluyeron en su zarzuela “Niña Rita” en honor a Rita Montaner.
La famosa ‘Chambelona’, de los políticos liberales de 1908, ya era vieja cuando fue popularizada en base readaptaciones que modificaron sus letras y su música y con nuevos títulos. Hasta una orquesta formaron los liberales, como ‘La Chambelona’ y los conservadores respondieron con la suya con el nombre de ‘La Conga’. Otra canción cubana del siglo XX, ‘La Cañandonga’, también había sido tomada de una pieza conocida desde 1850 en Madrid.
Casi un siglo después de haber sido compuesta por Louis Moreau Gottschalk (1829-1869), la obra ‘Cubana’, levantada sobre temas folklóricos, “volvía a hacer furor por el mundo como música realmente típica de Cuba, pero esta vez por plagio, ocultándose el nombre de su verdadero autor y disfrazada con el título de ‘El Pregón del Manisero’.
El maestro Ernesto Lecuona, estuvo enfrentado con el mexicano Luis Alcaraz, famoso por temas como ‘Prisionero del mar’, ‘Sombra verde’ y ‘Por ella’. El conflicto vino por la obra ‘Sortilegio’, que se le atribuye a Alcaraz, y que luego se comprobó era un plagio de uno de Lecuona bajo el nombre de ‘Siempre en mi corazón’. La canción del maestro cubano tuvo tanto éxito en Estados Unidos que se produjo una película bajo el nombre de ‘Always In My Heart’, protagonizada por Gregory Peck, quien seleccionó personalmente el tema. La disputa no llegó a los tribunales por la intervención de amigos recíprocos, incluyendo al mismo Peck. La resolución amistosa de esa disputa fue la de otorgar todo lo generado en Ibero América por ‘Sortilegio / Siempre en mi corazón / Always In My Heart’ a favor Alcaraz, mientras que lo recaudado en el resto del mundo sería propiedad de Lecuona.. Otro caso en que Lecuona acusó a otro compositor de plagio, fue por la composición ‘La comparsa’ utilizada por el puertorriqueño Pedro Flores para el célebre tema ‘Perdón’. El enfrentamiento entre Pedro Flores y Ernesto Lecuona, en su época incluyó cruce de cartas y amenazas de demandas judiciales. (Para más información contactar a la autora del blog en autoresdecuba@gmail.com)

Ernesto Lecuona: un testamento peculiar

No es común, y más bien es raro, encontrar un testamento de un creador con tal profusión de detalles para su ejecución y, en especial, la división del caudal hereditario, como el que realizara el gran músico cubano Ernesto Lecuona Casado (1895-1963). En su Last Will and Testament dejó instituidos, junto al ejecutor del mismo, más de 10 de herederos y legatarios, entre hermanos, primos, tíos, sobrinos, amigos y otros cercanos a su afecto o familia. Allí estableció en manos de quiénes habrían de quedar sus posesiones materiales, sus inmuebles en Cuba, sus pianos, su biblioteca personal y colección de partituras, entre otros bienes, e incluso cómo y dónde habría de ser enterrado, y en qué momento. Además, dejó claramente dividida la herencia en cuanto a los rendimientos del derecho de autor, con el porcentaje o fracción acreditable a cada uno de los beneficiarios. Falleció en Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, durante una estancia de vacaciones, pero sus restos descansan en el cementerio de Gate of Heaven, en Hawthorne, Nueva York.
Lecuona es posiblemente el compositor e intérprete de mayor trascendencia y presencia en repertorios de música clásica en todo el mundo, fue autor de piezas como Siboney, Damisela Encantadora, Canto Carabalí, La Comparsa, Malagueña, Rapsodia Negra y Suite Española, entre muchas zarzuelas, canciones y obras para piano y orquesta. (Para más información contactar a la autora del blog en autoresdecuba@gmail.com)

Los ‘Angelitos negros’ de Antonio Machín

La banda barcelonesa de rock Decibelios, formada en 1980, grabó en 1986 su LP ‘Vacaciones en el Prat’ en el que incluyeron un tema titulado Estos macarrones aún no están hechos, que resultó ser un plagio de Angelitos Negros, por lo que fueron condenados a la destrucción de 5 000 discos y una multa de 250 000 pesetas. La pieza había sido popularizada por el destacado intérprete cubano Antonio Machín (1903-1977), quien se dio a conocer en Nueva York con la Orquesta de Don Azpiazu, en la memorable interpretación de El manisero de Moisés Simons, uno de los primeros hits de la música latina en Estados Unidos y el mundo, después de la habanera , de Eduardo Sánchez de Fuentes.
Con el tiempo, Machín se consagra con obras de los compositores cubanos Osvaldo Farrés (Madrecita mía, Toda una vida, Quizás, quizás, quizás) e Isolina Carrillo (Dos gardenias) y la célebre Angelitos negros con versos del venezolano Andrés Eloy Blanco (1897-1955) y música del mexicano Manuel Alvarez Maciste. Radicado en España hasta su muerte, aquí pudo llevar una importante carrera con éxitos como Aquellos ojos verdes, Noche triste, Cómo fue, Amor sincero, Moreno, entre otros, por lo que fue llamado ‘el más español de los cubanos’. (Para más información contactar a la autora del blog en autoresdecuba@gmail.com)

Obras cubanas entre las de mayor recaudación en Iberoamérica

La ‘Guantanamera’ de Joseíto Fernández y otros autores, ‘Chan Chán’, de Compay Segundo, ‘Ay Candela’, de Faustino Oramas Osorio, 'El guayabero', ‘Orgullecida’, de Eliseo Silveira, entre otras, se han ubicado continuadamente desde 2000 en la lista de las 10 obras de mayor recaudación, según los informes anuales de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). Por su parte la versión de Lou Bega del ‘Mambo No.5’ de Dámaso Pérez Prado se ubicó en 2005 entre los discos más vendidos del mundo. (Para más información contactar a la autora del blog en autoresdecuba@gmail.com)

Plagios a obras musicales famosas

[Fragmento tomado del artículo ‘El plagio con nuestra música’, por María Argelia Vizcaíno, publicado en www.mariaargeliavizcaíno.com] – José Luis Rodríguez «El Puma», en 1985 sacó un LP nombrándole «El último beso», con una canción que es nada menos que un clásico de nuestra música titulada «La Comparsa» del maestro Ernesto Lecuona, que tanto representó en su vida, que hasta su cortejo fúnebre fue acompañado por la misma, y sin embargo, José Luis con Luis Gómez Escolar, no sólo le cambió el título sino también la letra.
Otra situación muy parecida la creó otro venezolano famoso, Oscar D’León, con un pregón muy popular titulado “Las frutas del Caney” del gran compositor, poeta y escritor de novelas Félix B. Caignet. Al hacerle un nuevo arreglo lo tituló “El frutero”, como se nombra un viejo pregón de Lecuona. El peor ha sido el caso del boricua Chayanne, que ha cometido el error de cambiar el nombre del autor de «Brujería», la canción más famosa del cubano Jorge «Güiro» Borrego, en varias producciones. .
El gran trovador Manuel Corona, autor de la famosa «Longina», compuso en 1900 «Doble inconsciencia» que después fue utilizada en una película mexicana («La bien pagada») cambiándole el título por «Falsaria» para no pagarle derechos al autor. También está el caso de Pello el Afrokán y Pío Leiva, autores de «María Caracoles», pieza de mozambique de la que Eddie Palmieri vendió más de dos millones, difundiéndolo como propio. Otras veces no se sabe quién es el que imita primero, como es el caso de «Mi mesita de noche» del dominicano Víctor Víctor, y «Lamparita de noche» del cubano Marcos Perdomo.
Sobre la rumba-flamenca «Compay gato» que popularizó Peret en los setenta, la mayoría no se enteró que era una guaracha de Ñico Saquito, y cuando el cantante cubano Franco volvió popular nuevamente «Bonito y sabroso», casi nadie sabía que era una canción del bárbaro del ritmo Benny Moré. Lo mismo sucedió cuando Jorge Muñiz cantaba «Que me digan feo» de Enrique Bonne Castillo, una canción que fue muy famosa a principio de la década de 1960 por Pacho Alonso a ritmo de Guapachá, y qué decir de los boleros que volvió a poner de moda Luis Miguel, el público ni se enteró quienes fueron sus creadores ni siquiera que fueron famosos en la década de 1940-50.
Si el público exigiera el nombre de los autores de las canciones que escuchan, además de instruirse, recibirán muchas sorpresas y se evitarían muchos fraudes musicales. (Para más información contactar a la autora del blog en autoresdecuba@gmail.com)

Los autores del mambo

En Cuba la palabra 'mambo' tiene una larga historia: en las ceremonias del vudú haitiano traídas a las provincias orientales, se le llama “Mambo” a la sacerdotisa que oficiaba ese acto religioso; en la llamada “rumba de columbia”, los eficientes tocadores proferían la palabra “mambo” en sus ejecuciones; “palo mambo” es un toque de raíz africana; y se le llama “mambo” al guajeo, y a los montunos, coros y estribillos. También la gente decía “se está poniendo feo el mambo” para referirse a la situación social y, finalmente, Mambo fue el título que utilizó el contrabajista Orestes López para componer un danzón, con un montuno sonero al final de la pieza, en 1938, el cual fue estrenado por la Orquesta de Antonio Arcaño, de la que López era chelista.
Diez años después de esto, el músico matancero Dámaso Pérez Prado, aprehendiendo todos estos antecedentes conforma una nueva música a la que llama 'Mambo', que fue estrenada en México en 1949. A partir de entonces comienza una controversia por el origen del ritmo y una de las más grandes leyendas de la música cubana que no ha concluido aún. Según Pérez Prado, su “invento musical” es el sincopado de los ritmos que subyacen en sus creaciones: los saxofones llevan la síncopa en todos los motivos; la trompeta ejecuta la melodía y el bajo el acompañamiento; combinándose todo con bongó y tumbadoras. Con esa mezcla única, Pérez Prado hizo una música que puso “patas arriba al planeta” como decía la prensa del momento y consiguió una de las proezas más grandes de la historia de la música popular. (Para más información contactar a la autora del blog en autoresdecuba@gmail.com)

La última noche: de Bobby Collazo y Orlando Fierro

El compositor y cantante Orlando Fierro, de piezas como Si sientes llover, Así la quiero y Si tú te vas, también es autor de la célebre La última noche que pasé contigo, con música de Boby Collazo. Sin embargo, hasta el momento la autoría solamente ha quedado adjudicada a Collazo, ya que fue inscripta por este como si fuera propia en su totalidad, según testimonio de Fierro. “Nunca me preocupé por reclamarle mis derechos. Lo hago ahora porque ya él falleció y creo justo que se me reconozca como autor", añadió en entrevista concedida en La Habana en 2002.
Esta pieza fue inspirada, en palabras de su creador, por un desengaño. Después con la música de su amigo Boby fue popularizada por los mexicanos Toña La Negra y Pedro Vargas. Actualmente la cantan Luis Miguel y José Feliciano, quien ha dicho que la considera su canción favorita, pues su mamá la cantaba mientras cocinaba. (Para más información contactar a la autora del blog en autoresdecuba@gmail.com)

Peermusic y la música tradicional cubana

Con la creación de la corporación editorial Peermusic, en Estados Unidos de América, a finales de la década de 1920, su fundador Ralph S. Peer mostró interés en la música de origen cubano, operando sucursales de su empresa en La Habana bajo diversas denominaciones. Desde el comienzo de estas relaciones y con el paso del tiempo, diversas circunstancias legales y de hecho han afectado los intereses de los autores cubanos de este catálogo editorial. Varios procesos legales han sido establecidos, de los cuales el más reciente e importante se discutió en la Alta Corte de Londres, Inglaterra, con resultados aún por definirse.
El repertorio de música tradicional cubana Peermusic es amplio y de gran resonancia cultural y económica. Según testimonio de sus directivos actuales, esta empresa realizó acuerdos de cesión de derechos a su favor, desde 1930 hasta 1960, con más de 600 compositores cubanos, para una explotación comercial actual de 1 300 de sus obras, lo que supone un aproximado de 390 con obras activas en este momento en cuanto a generación de regalías.
Como parte del catálogo de autores de Peermusic, son reclamados compositores como Manuel Corona, Antonio Fernández (Ñico Saquito) y su Cuidadito Compay Gallo, incluida en el proyecto musical 'Buena Vista Social Club', Miguel Matamoros, Celia Romero, o Ignacio Piñeiro, quien según especialistas fue el primer compositor que usó la palabra "salsa" en una composición musical, en su obra Échale salsita, grabada en 1933 en disco del mismo nombre, comenzando así la historia de la que sería futura denominación de todo un género de la llamada "música latina". Para más información contactar a la autora del blog en autoresdecuba@gmail.com)

Willy Chirino gana la demanda por plagio en contra suya

[Con información de The Miami Herald]Willy Chirino ganó una demanda en la que estaba acusado de haber plagiado su éxito Hechizo de Luna de dos compositores cubanos. El juez federal de distrito Adalberto Jordán desestimó la demanda de violación de la ley de derechos de autor, planteada por los hermanos Jaime Felipe Linares y Jorge Luis Linares. El abogado de estos dijo que apelaría la decisión.
"El juez Jordán escribió una opinión bien razonada y bien pensada, pero equivocada'', dijo Kirkpatrick. "Creo que hay un malentendido en lo relacionado a la música y a las leyes de derechos de autor''. Los Linares alegaron que 2 minutos y 9 segundos de su canción con derechos reservados desde 1999, No me importa tu pasado, aparecen en Hechizo de Luna. Los hermanos les habían enviado su canción a varias figuras del giro artístico local. En el fallo de 15 páginas, el juez Jordán dice que los Linares no pudieron probar que Chirino tuvo acceso directo a la canción escrita por ambos. (Para más información contactar a la autora del blog en autoresdecuba@gmail.com)

La Mona Lisa y su verdadera autoría

En la década de 1940, uno de tantos brillantes compositores cubanos del momento, el holguinero Mérido Gutiérrez, en uno de sus viajes a New York, lleva consigo la pieza Mona Lisa concebida originalmente en español, como balada criolla de amor para piano con tono suave y aterciopelado.
Allí conoció a varias personas relacionadas con el mundo de la música, entre ellas Jay Livinston y Ray Evans, y también al hermano del primero Alan Livinston (Antiguo Presidente de Capitol Records), quienes se dedicaban a “obtener” los derechos de obras de terceros para su "adaptación" al medio norteamericano. Mona Lisa se daría a conocer al mundo en la versión al inglés que Nat King Cole inmortalizara. (Para más información contactar a la autora del blog en autoresdecuba@gmail.com)

La Guantanamera y sus autores

La obra musical «Guantanamera», «La Guantanamera» o «Guajira Guantanamera», a partir de su versión compuesta e interpretada originalmente por el cubano José Fernández Díaz (Joseíto Fernández) ha tenido un recorrido, en el mundo de la música y de la fama, poblado de contradicciones e incongruencias, tanto desde el punto de vista creativo como del jurídico.
Según los musicólogos, historiadores y pobladores del Oriente de Cuba, su origen está en una tonada guajira de la zona de Guantánamo, es decir en una expresión de la cultura popular tradicional. Pero su popularización sucede a cuenta de Joseíto Fernández en programa radial de la CMQ, en la década de 1930, convirtiendo a «La Guantanamera» en expresión de la cultura popular de todo el país.
En la década de 1960, Julián Orbón en tertulias literarias y artísticas en La Habana, introduce a la versión de Joseíto Fernández los 'Versos Sencillos' de José Martí, y esta es la versión que Héctor Angulo da a conocer al norteamericano Peter Seeger, en la década de 1960. Este cantautor es quien inmortaliza la pieza, inscribiéndola en la historia de la cultura popular internacional. Sin embargo, las titularidades sucesivas de los derechos de autor que se han ido superponiendo con el tiempo, a partir de la versión de Seeger, han quedado atrapadas en un enredo de egoísmos, errores de juicio y negligencias de las partes, para no llegar a una solución justa en un tema que ha dado grandes dividendos y los seguirá generando. (Para más información contactar a la autora del blog en autoresdecuba@gmail.com)

Gloria Stefan: ¿Ante el plagio o el desconcierto?

¿Quién no ha oído en cualquier descarga cubana un tumbao como: "oye mi canto", "oye mi cantar" u "oye mi rumba"? Sin embargo, el cantante Eddie Palmieri consideró que éste era de su autoría, ya que desde 1981 lo había presentado en su número en tiempo de salsa suave Páginas de mujer, de su autoría junto al colombiano Francisco Zumaqué. Varios años más tarde, en 1989, Gloria Stefan, ahora en tiempo de rumba-rock, popularizó hasta el clímax Oye mi canto, en creación completamente diferente, bajo su firma junto a la de Jorge Casas y Clyde Oswald, y arreglo musical de Juanito Márquez. Entonces comenzó la reclamación por plagio contra la intérprete cubanoamericana.
Esta demanda fue desestimada por el juez Richard Owen de la Corte Federal del Distrito de Nueva York, en virtud de los testimonios periciales aportados, entre otros, por el experto cubano Helio Orovio, quien fuera comisionado como testigo de la parte demandada. Se trataba de probar documentalmente con registros y grabaciones anteriores que el montuno Oye mi canto no era de Gloria Stefan, cierto, pero tampoco de Palmieri, sino que provenía de la música tradicional cubana. El primero que dio razón o información sobre el tumbao fue Evelio Rodríguez del 'Dúo Espirituano', junto a Mongo Huerta. “Oye mi canto es una guajira-son, una vieja tonada que se cantaba en la década de 1960 en el 'Guateque del Mediodía', y también por esa época la grabaron Los Sonoros", recordaron.
Además, con letra y música de Orlando de la Rosa, existe una obra titulada Oye mi canto que fue estrenada desde 1941 por el cuarteto conformado por Eduardo Saborit, Roberto González, Miguel Ojeda y Guillermo Portabales, alternando con Ramón Veloz como cantantes, en ejecución pública y radial no grabada en disco comercial, de la que quedó constancia en un viejo cancionero. El propio Orlando de la Rosa no consideraba demasiado original su creación pues la había tomado, según sus propias palabras, de una vieja tonada folklórica.
Finalmente, el juicio en junio de 1995: breve, contundente, con las pruebas conseguidas en Cuba, y más de veinte ejemplos de tumbaos o montunos con el diseño rítmico, melódico y armónico de Oye mi canto, ratificando que se trataba de un aire de la cultura tradicional cubana, utilizado por casi todos los soneros, rumberos y salseros cubanos y de otros países. (Para más información contactar a la autora del blog en autoresdecuba@gmail.com)